Cuento para una bruja. Septiembre 2013
Acercaos brujillas, acercaos y escuchad que un cuento os
quiero narrar pero, ¡¡¡cuidado!!!! No os pongáis en redondel, ya que es
peligroso que una bruja, un circulo forme sino es para un aquelarre hacer.
Cuidado brujilla no perdáis atención ya que esto que os
traigo, en verdad aconteció.
Doce años contaba cuando una noche de blanca y brillante
luna, en su ventana apareció. Una bruja en escoba volaba, de lila vestía su
traje, su gorro puntiagudo era y sus zapatos, oh esos sí, que feos eran.
Septiembre marcaba el calendario y noche de brujas vio que
decía, más… no lo creía. Sin duda fue la bruja quién lo escribía. Miraba
asombrada, asustada y entusiasmada, jamás una bruja vio y menos volando en su
balcón.
Hablar no podía. ¿Llorar? Las lágrimas no salían, ¿y gritar,
acaso podría? No, su voz no prorrumpía. Sin embargo, su cara resplandecía eso
sí lo sabía. La bruja volaba, la bruja reía, la bruja hechizos lanzaba y su
gato, oh sí tenía un gato. Viejo negro y con cara de mala uva, su gato como
decía, maullaba malhumorado, el vuelo ni pizca de gracia le hacía.
¡¡¡De repente!!! La bruja se paró frente a ella. Doce años
tenía y lo que la bruja quería no sabía. Escoba frenó y en el aire se paró… la
miró… la observó y sin apenas notarlo, unos polvos le lanzó. Algo murmuró, algo
pronunció, ¿un hechizo tal vez? ¿Un conjuro quizás? Doce años tenía, doce….y no
sabía.
Cuando sus ojos abrió, la bruja desapareció, con su traje
lila, su puntiagudo gorro y sus feos zapatos, con su gato enfadado y su escoba
despeluchada y su risa enloquecida. Ya nada había, ya nada quedó, solo el saber
que una bruja en su ventana asomó.
Veinte años pasaron ya no más pensó en aquel encuentro
brujeril. Más una noche de blanca y brillante luna en su ventana apareció.
Septiembre el calendario
marcaba. ¿Te acuerdas de mí? Al mirarlo leyó.
“Algo traigo para ti guárdalo pues tuya es. Me sirvió con
valor y lealtad. Fue fiel. Inseparable amiga fue. La rectitud, la honradez, la
nobleza y la honestidad sus aliadas fueron, y jamás me abandonó. De una bruja a
otra debe pasar, tómala pues yo ya no la necesitaré. La bruja desapareció.
La escoba sola quedó.
Treinta y dos años cumplía y una escoba brujil tenía. Bruja
era pues, eso lo sabía. Bruja oficial pues escoba ahora tenía. Bruja. Que
satisfecha se sentía.
Por fin entendía, que aquella noche de blanca y brillante luna en que una bruja en
su ventana apareció, con lila traje, puntiagudo sombreo, feos zapatos y un gato
malhumorado, quería.
Brujillas que aquí presentes estáis, sabed que si una noche
de blanca y brillante luna una bruja os viene a visitar, es para haceros bruja
oficial. Pues es así como una bruja
nace. Hasta entonces no desesperéis pues, vuestro corazón de bruja ese
encuentro tendrá y una escoba…. heredará.
Es Septiembre, no lo olvidéis.
Felices sueños.

Quizás el próximo Septiembre,me hagan brujilla oficial,a la espera....pues esta vez no ha podido ser....muy chulo,me gusta
ResponderEliminarjajajaja, te esperamos con mucho gusto, una bruja más será bienvenida...
ResponderEliminar