martes, 24 de junio de 2014

Noche de San Juan, noche mágica.



Noche de San Juan, noche mágica.

La noche de San Juan siempre ha estado unida a un halo invisible de magia creencias, ritos y rituales y porqué no, de fe. Desde los tiempos antiguos hasta los más modernos el hombre se ha empeñado en creer que esta noche es la más mágica de todas las noches que marca el calendario.
Su fe está sostenida, bien por la curiosidad, bien por la necesidad. Necesitamos creer que si nos tomamos la molestia de hacer un ritual, por raro o estrambótico que sea, nos irá bien el resto del año. Hay quién desea dinero, otros salud y algunos amor, los más atrevidos pide de todo ¿qué más da? Total es la noche propicia para pedir todo lo que deseemos. Otra cosa bien distinta es si se cumplen. Que para eso están los escépticos que tan sólo quieren pasar una noche divertida en compañía de amigos y familiares. No obstante y a pesar que no se cumplan dichos deseos unos y otros, esperamos con verdadera vehemencia la llegada de la próxima noche de San Juan donde sin ninguna duda haremos de nuevo todos los rituales que conocemos y algunos que nos hayamos inventado para hacer nuestros sueños realidad. 
El denominador común de esta noche mágica es el fuego. Signo de purificación, de renacimiento. Tendemos a pensar que dicho fuego quemará toda nuestra mala suerte en cualquier ámbito, sin parar a pensar que la mala suerte no es más que una etapa de nuestro propio camino tan legítima como la buena suerte. Otra de las coincidencias que podemos encontrar en esta noche mágica por toda la geografía española es el baile. La danza sirve para ahuyentar los malos espíritus. Se ha de bailar alrededor de la hoguera para que funcione su magia. De lo contrario sólo conseguiremos un agotador cansancio producido por tanto baile. Quemar Juanillos (muñecos de trapos), saltar la hoguera o pisar las cenizas aún candentes son otro requisito que nos sirve para pasar la noche más mágica del año.  Eso por no mencionar los distintos y variopintos rituales que ha de hacerse esta noche. Bañarse en el mar a las doce mientras se entra de espalda al mar y se salta nueve olas traerá suerte para todo el año. Escribir un deseo en un papel que meteremos bajo nuestra almohada y quemaremos la mañana siguiente nos da la seguridad que dicho deseo se cumplirá antes de la llegada de la próxima noche  de San Juan. Si eres soltera y esa noche te asomas al balcón de tu casa a las doce verás a tu amor verdadero pasar. Infinidad de estrategias rebuscadas, adoptadas, legadas, inventadas o heredadas sirven como escusa para creer que esta noche acabará nuestras penurias, encontraremos el amor verdadero, tendremos una salud envidiable o el mejor trabajo del mundo. No importa el medio sino el fin. No importa el cómo sino el resultado.
Según cuenta la historia la celebración de la noche de San Juan no es más que la celebración que antaño hacían los trabajadores del campo al terminar el duro y frío invierno. Esa noche empezaba el verano y con él nuevos proyectos y deseos eran esperados. Se reunían a la luz de las hogueras esa noche donde compartían risas, bailes y fiestas además  en un acto simbólico la luminaria servía para fortalecer al sol ya que esa noche empezaba su deterioro. Nada tenía que ver la magia ni los demonios o rituales y hechizos que pululan ahora por doquier para esta noche. Nada que ver con las brujas, magos o hechiceros. Y nada que ver con la magia de la tierra o de la naturaleza.
Los hechizos nacieron porque se dice, se comenta y se cuenta que el demonio andaba suelto esta noche y había que mantenerlo a raya. Leyendas como “La Encantada” ha contribuido en gran medida a mantener la magia de esa noche.
Según cuentan una princesa mora de gran belleza se enamoró de un príncipe cristiano y su padre el rey moro la condenó a vivir encerrada en un monte redondo llamado Cabezo Soler junto al río Segura. Todos los años, y sólo en la Noche de San Juan, la Encantá se aparece en el Cabecico Soler para que alguien la libere. Si algún hombre valiente se encuentra con ella, la Encantá le pedirá que la lleve en brazos hasta el río Segura para bañar sus pies y así poder romper el maleficio. Pero para el hombre que la lleva, la Encantá se hace cada vez más pesada, por no mencionar a los monstruos que salen a su encuentro, provocando que el pobre valiente caiga desfallecido al suelo soltando a la princesa y cargando a su vez con una nueva maldición, la de morir pisándose la lengua. Historias como estas llenan la imaginación y la fe de quién quiere creer.
Y ahora dime, ¿crees en la magia? ¿Celebras esta noche? Y, ¿cómo y dónde lo haces?
De cualquier manera, esta noche las brujas andan sueltas no lo olvides, es hora de pedir un deseo. El mío, que tengas una feliz y mágica noche.

martes, 22 de abril de 2014

¿Cura milagrosa?


Antes de empezar quiero aclarara dos putos. El primero es que carezco de formación en la materia por eso, con esta reflexión no pretendo ser más inteligente que nadie y mucho menos pretendo que se me tome en serio. Lo segundo que quiero aclarar es que cada vez y con mayor frecuencia me sorprende lo rápido que se emiten juicios sin reparar en la consecuencias que eso conlleva. Y dejándome llevar por estos dos puntos me he tomado la libertad de hacer esta reflexión que no es más que el reflejo de mi perplejidad y mi desconocimiento.
Hechas estas dos aclaraciones empezaré por arrojar un poco de luz a lo que tanto me sorprende.
Algunos de vosotros ya sabéis que yo he padecido cáncer de mama con las consecuencias que eso trae y algunos de vosotros también sabéis que cuento con un perfil en una de las tantas redes sociales de las que disponemos a la que acudo con frecuencia. Gracias a estas dos experiencias he podido comprobar con gran estupefacción la ligereza con que muchos, llamados expertos, proclaman a voz en grito lo beneficioso o nocivo que es para la salud y para la prevención así como para la cura de ciertas enfermedades llamadas malditas. La ligereza con que estos “expertos” se toman esta forma de hacer llegar estas afirmaciones o advertencias me indigna la verdad. Abrir el facebook y encontrarme con artículos escritos y firmados por eruditos en el campo de la investigación asegurando que ciertas semillas o ciertos alimentos son beneficiosos o nocivos es alarmante ya que quizás, no se den cuanta pero con estas afirmaciones lo único que consiguen es confundir al personal. La gente de a pie que como yo no tenemos idea de todas estas investigaciones y que nos hemos visto sometidas a algún tipo de enfermedad, vemos en estos estudios nuestra tabla de salvación sin tener en cuenta otros aspectos como los beneficios de un buen tratamiento médico. Por no decir la desilusión con que nos dejan al comprobar nosotros mismos, que dichas afirmaciones no son ciertas o que en el mejor de los casos aún están siendo estudiadas para comprobar su efectividad. Al decir con tanta rotundidad que la semilla de cierta fruta es mejor que la quimioterapia o que una dieta baja en no se sé qué, es más efectiva que la radioterapia, no sólo nos confunde y nos da falsa esperanzas sino que nos hunden moralmente y se mofan de nosotros, los que sí la padecemos.  Años de estudios e investigación tienen a sus espaldas estas enfermedades para que ahora me digan que la semilla de la calabaza es la cura milagrosa y que nadie la comercializa por el bajo coste y porque a las farmacéuticas no les conviene que esto se sepa, ¡¡por amor de Dios!! Siguen ustedes jugando con nosotros sin ningún pudor y sin ninguna falta de respeto. Alimentos prohibidos como el queso, la leche, los huevos, el café, el chocolate, e incluso el pan han sido puestos en tela de juicio por estos expertos y se han tomado la libertad de decir y asegurar en algunos casos, que nos perjudican. O alimentos como el melocotón, que gozan de toda su aprobación. Leí con mucha confusión que el café es malo para las células cancerígenas sin embrago en un artículo distinto leí que no había que suprimirlo ya que era muy bueno para la prevención del alzhéimer porque era un estimulante que ayudaban, de igual modo la leche y el huevo no deben faltar en su dieta, o dicho de otra manera, ayudan a mantener despiertas y vivas las células que, con su muerte, provocaban dicha enfermedad. Lo que te salva de una cosa, te mata de otra. Ellos mismos no son capaces de ponerse de acuerdo en hacer una lista de alimentos, de usos y costumbres que eviten estas enfermedades malditas sencillamente porque no lo saben, lo desconocen. Países de todo el mundo con distintas dietas, culturas, religiones, tendencias políticas, raza o costumbres cuenta entre sus filas con personas afectadas de alguna manera con estas enfermedades lo que me lleva a pensar que no es nada de su consumo lo que las provoca o las que las elimina o previene. Puedes llevarte toda la vida tomando alimentos ricos en ácido fenólicos, puedes llevarte toda la vida sin fumar, sin tomar bebidas alcohólicas, sin tomar drogas que, como me dijo mi oncólogo, cuando te toca te toca y no hay más. Sí, tan simple y sencillo como eso.
Voy a tomarme la libertad de aconsejar a estos expertos que se tomen un tiempo antes de publicar semejantes artículos con semejantes afirmaciones. Que lo relean y lo vuelvan a leer antes de publicarlos ya que eso lleva a algunas personas a depositar su fe y esperanza en esa medicina alternativa olvidándose de la que realmente puede ayudarle. Además de llevar a otras que como yo se sientan no ya indignada, sino dolidas ante tanto descaro y falta de respeto. Y que dejen de apoyar sus artículos con estudios científicos hechos por distintas universidades con mayor o menor repercusión mediática. Cuando a mí me lo diagnosticaron pregunté al médico que porque, si había comido o hecho algo que hubiera provocado su aparición y no supo decirme y mucho menos asegurarme, que sí. Yo no fumo, en mi vida lo he hecho. No bebo alcohol más que un vasito de vino tinto en ocasiones espaciales y comiendo, mi dieta es normal. No tomo drogas más que las puramente legales, como los medicamentes que me recetan los médicos ya que tampoco me auto medico. Quiero decir que tengo unos hábitos y costumbres normales y aún así, me tocó. Igual que conozco gente que fumado y bebiendo como cosacos gozan de una salud envidiable lo que me hace pensar en algunas ocasiones que quizás sea eso lo que los mantiene así, los vicios llamados malos y perjudiciales. Pero ni una cosa ni otra. Ni les hago caso a quienes afirman que en la dieta está la cura milagrosa ni a quienes fuman y no ha tenido ninguna enfermedad. Ya sabemos que los extremos son malos. Lo que sí es cierto es que desde que acudo al médico siempre me he fiado de su juicio y su deseo de curarme.
Estos artículos placebos carecen de un apunte importante ya que en ellos no se deja claro a quienes van dirigidos. ¿Son todas las personas las que, según estos artículos, han de variar su dieta y sus costumbres alimenticias para prevenir o curar estas enfermedades? ¿O por el contrario son solo para aquellas que ya están enfermas y con un diagnostico claro? La verdad, no me queda claro este punto. Otra cosa que me llama la atención es que siempre van acompañados del consiguiente estudio realizado en alguna universidad de prestigio como si el decir esto diera más efectividad a lo que se dice, como golpe de efecto y digo yo, ¿necesitan un golpe de efecto? Cuando un medicamento sale al publico llevan años de estudios y comprobaciones, años. Y ahora después de estos años de espera, de estudios y de comprobaciones me dicen que la semilla de la calabaza es mejor y más efectiva que la quimioterapia, que el melocotón por contener ácidos fenólicos es el mejor remedio para prevenir el cáncer de mama. Francamente y aún a riesgo de equivocarme, no pondría mi vida en manos de las semillas de calabaza ni en el melocotón.
Con todo esto no digo que no haya alimentos más o menos corrosivos y dañinos así como saludables para nuestra salud pero todo en su justa medida. Más cuidado a la hora de exponer estos artículos públicamente. No hay que olvidar bajo ningún concepto y esto es algo que he mantenido siempre, que la mejor prevención es la detección. La curación, salvación o ataque contra cualquier enfermedad es detectarla lo antes posible y no suprimir alimentos o cambiar nuestros hábitos sólo porque hemos leído o escuchado a un experto decirlo. El mejor médico que uno tiene es uno mismo y si te conoces un poco no necesitas que sabios como estos te confundan aún más de lo que estas cuando estás enfermo sino acudir a tu médico cuando notes algo raro, seguir sus indicaciones y sobre todo no perder jamás la esperanza, la fe, ni el buen humor. De sobra es sabido que como afrontes tus males, así sanaran.
La mejor medicina es saber afrontarla y aceptarla, tomar una buena dosis diaria de buen sentido del humor mezclada con una cucharada de tus hábitos y costumbres diarias.
No lo olvidéis, desgraciadamente la cura milagrosa no existe y cuanto antes se acepte esto, antes podremos remediarlo. Las medicinas alternativas están en auge pero la convencional lleva años investigándose y no hay cura milagrosa, ni en una y en otra. Tan solo encontramos científicos que cada día se compromete más con su investigación, que se compromete más con su estudio y con su resultado. Profesionales que en la medida de sus conocimientos tratan por todos los medios de hacer más llevadero el calvario por el que personas enfermas tienen que pasar, pudiendo afrontar su situación de la mejor forma y más dignamente. Creo que con estos artículos placebos lo que se consigue es descalificar tan encomiable labor.

Lola.


sábado, 15 de febrero de 2014

Hablamos de feminismo




¿Hablamos de feminismo?





Me considero una mujer femenina. Soy feminista siempre en la versión más light. Creo en la igualdad de derechos entre  hombres y mujeres, gracias a este movimiento la mujer obtuvo el derecho al voto, la igualdad ante la ley o el derecho reproductivo entre otras cosas. Política y moralmente esto es correcto. Hasta ahí todo bien pero y aquí viene mi más absoluto asombro, siempre hay gente, mujeres por regla general, que cada vez se empañan más en ver lo que no hay en un simple comentario, chiste, fotografía o profesión. Yo no soy de esas personas a las que les molesta una simpe fotografía de una mujer hermosa desnuda como arte. ¿Qué sería de La Maja Desnuda de Francisco de Goya o la semidesnuda Venus de Milo, por no mencionar la obra de Bouguereau Nacimiento de Venus, La Venus del espejo de Diego Velázquez, que están consideradas como obras de arte? No me parecen insultantes las modelos, ellas sirvieron a hombres como Goya creando así una infinidad de arte que hoy día podemos admirar en diferentes museos. No me molestan los chistes sobre mujeres y hombres en una línea algo machista o feministas, me río al igual que muchos. Yo, por decirlo de una manera directa, no busco ni encuentro los tres pies al gato cuando de mujeres y hombres se trata. No encuentro el machismo en todo eso, debo ser muy torpe. ¿Por qué todo es tan extremadamente exagerado? Lo sacamos todo de contexto. ¡¡¡¡Por favor que es un simple chiste, una simple foto nada más!!!! No hay que saltar a la primera de cambio para clamar a los cuatro vientos que es denigrante e insultante para la mujer. A ver si somos capaces de ver lo que sencillamente es sin más maldad de la que tiene.

Parece ser que cada vez que el hombre dice algo acerca de la mujer que no sea piropearla, porque aún así corre el riesgo que esta le salte a la yugular mientras le grita machista, nos ponemos a la defensiva. Cada uno en su propia línea tiene sus más y sus menos. Le hemos y le estamos dando una interpretación incorrecta a eso del feminismo, creyéndonos poseedoras de criticar todo lo que se diga en un tono jocoso dándole un término que ni mucho menos tiene, somos artista en esto de darle la vuelta a la tortilla a cualquier cosa a nuestro favor. Nos parece insultante cuando un hombre babea ante la aparición de una mujer hermosa y hace un comentario algo soez y vulgar. Sin embargo no nos parece vergonzoso cuando una mujer piropea a un hombre guapo. Porqué, nosotras piropeamos ellos babean. Tengo que confesarlo, ante la aparición de un adonis o un eros yo también babeo. No me importa que todo el mundo se entere. Me pasan pensamientos impuros y hasta es posible que le suelte un disparate pero ¿eso me convierte en vulgar o en ignorante? Porque es así cómo calificamos a los hombres que sí lo hacen. A mí no me importa que me piropeen, que me miren, de hecho cuando salgo a pasear me arreglo para que me vean bonita los hombres y celosillas las mujeres, ¿quién no lo hace? Cuando me paso dos horas frente al espejo arreglándome me da una rabia tremenda salir a la calle y comprobar que nadie me mira, “ya no despierto pasiones” me digo. Nos hemos desvivido por conseguir que el hombre sea detallista y cuando lo es decimos, “¡¡qué pesado!!”. Queremos que nos mimen y nos abracen y si lo hacen decimos que queremos nuestro espacio. Coqueteamos con ellos pero ojo, cuidado como se nos acerca porque sacamos las uñas. Si lo hacen mal, si no peor. Así es normal que después digan qué no hay quién nos entienda y aún así no se nos ocurre otra cosa que decir con cierto aire altanero qué son muy torpes, qué no somos tan complicadas. Mira, que una mujer del siglo pasado diga que en su época había machismo puro y duro lo entiendo pero qué lo digan las mujeres de ahora y con tan poco fundamento como una foto artística de una mujer hermosa semidesnuda o un chiste me parece de lo más insensato y paranoico que he visto y jamás lo entenderé.

 Como muchos de vosotros, estoy en un grupo de una red social y cada vez que se hace un cometario, se pone un chiste o se cuelga una fotografía, sobre todo por parte de los hombres siempre ponen el siguiente encabezamiento: CON LAS ADVERTENCIAS DE RIGOR.  Algo que me descoloca por completo porqué puedo comprobar que lamentablemente hemos pasado de pasar un buen rato a ir con más cuidado que en una casa de huevos para no ofender las mentes sensibles. Llegaremos a pedir permiso antes de poner cualquier foto, un chiste o comentar algo no vaya a ser que molestemos a algún lector. Este relato, articulo, argumento, llámese como se quiera, ha nacido a raíz de una fotografía ganadora de un primer premio en la ciudad de México  llamada “El Toreo al Desnudo” donde se muestra una mujer de espalda, desnuda y tapada con un capote de torero de cintura para abajo que alguien colgó en dicho grupo de la red social. Un apunte, seguro que el jurado que votó esta instantánea estaba compuesto por hombre y mujeres y que todos aplaudieron lo artístico de la fotografía. Los hombres claro está, al ver la fotografía piropearon, que no insultaron a la modelo pues bien, de inmediato hubo mujeres en contra de esta foto. Primero, porque era una mujer, segundo porque anunciaba la fiesta taurina, tercero porque iba dirigida a los hombres que, ¿cómo era? “Un público masculino, carca y baboso”,  cuarto porque esa chica podría ser nuestra hija y era insultante… En fin, la cosa siguió por ahí descolocando a los pobres hombres que comenzaron a disculparse. Todo esto me parece desproporcionado y fuera de lugar. ¡¡¡Es una red social por amor de Dios!!! O si me apura un simple debate, un simple  intercambio de opiniones. Eso sí que no se te ocurra echar un capote valga la redundancia, a los hombres porqué siempre habrá una mujer dispuesta a sentirse ofendida y a descalificarte. Empiezo a pensar que simplemente hemos perdió un poco el norte y si seguimos por estos derroteros no llegaremos a encontrarlo nunca. Nos hemos vuelto muy quisquillosos y parece ser que cualquier cosa nos ofende y lo que es peor aún, la defendemos sin razón. Creo que si fuéramos más condescendientes los unos con las otras y viceversa la vida sería mucho mejor pero claro ¿qué sería de la eterna batalla entre hombre y mujeres? Bien es cierto que los hombres siempre han tenido ese camino más allanado y por contra la mujer ha tenido que luchar por esa igualdad pero, ¿eso nos da derecho a ser tan meticulosamente estricta con cada cometario o cosa con un toque machista que veamos? Francamente creo que no. Porque sinceramente esto ya es por costumbre, donde no hay nada machista nos empeñamos en verlo. Deberíamos saber ver el fondo de todas las cosas y aprender a ser más tolerantes todos, hombre y mujeres. Para mí es mucho más importante y penoso que la mujer hoy día este todavía con el salario mínimo, por debajo de los hombres desempeñando el mismo trabajo porqué hemos demostrado que somos muy capaces de hacer la gran mayoría de trabajos igual o mejor que los hombres, no en vano somos más detallistas. El simple hecho de poner “las miembras” o “los miembros” y pretender que esto lo recoja la Real Academia de la Lengua o de dirigirte a “los niños” como forma general y no decir “las niñas y los niños”, nos da una idea de la interpretación tan equivocada, descabellada y exagerada que hemos dado al feminismo. Creo que es para pensárselo y nos ser tan extremista. No dejo de ser femenina ni feminista con esta opinión y no creo que esté desmereciendo el trabajo de la mujer de ayer ni de la de hoy en la sociedad ni en la historia. Si hay que luchar por defender el sueldo de una mujer, la situación laboral o mejorar la situación en el hogar conyugal y familiar, si hay que defender la libertad de una mujer esclavizada, si hay que defenderla de la opresión y discriminación de la sociedad, si hay que defenderlas de la subordinación al hombre en el ámbito doméstico y social en general, yo iré la primera pero para esta chorradas francamente, paso. A todas estas mujeres que por cualquier nimiedad se siente ofendidas, heridas y atacadas en su condición de mujer yo les diría que las próximas vacaciones se den una vuelta por cualquier país del Tercer Mundo sin dejar de ver la verdadera situación en la que viven las mujeres y que luego me digan que una cosa tan simple como una fotografía la ofende porqué es machista, ofensiva y denigrante para la mujer.

Espero no levantar muchas ampollas con esta mí opinión pero si tengo que levantar algo, me gustaría que fuera el interés por un buen debate, un buen intercambio de opiniones, (entiéndase que no discusiones y malestar).  Pienso que no hay peor enfermedad que la ignorancia y el remedio es la pregunta. Debemos cuestionarnos las cosas porque es la única manera de entender y comprender y la mejor manera de llegar a entender es preguntando. Nadie nació sabiendo. Sólo así seremos ecuánime con nuestras opiniones así como con nuestros semejantes. Por ello cuando formulo una pregunta espero una repuesta y no un “huy corramos un tupido velo y dejémoslo pasar”. No me gustaría saber que mis preguntas molestan tanto como para eso.