miércoles, 9 de octubre de 2013

Cuento para una bruja





Cuento para una bruja. Septiembre 2013
Acercaos brujillas, acercaos y escuchad que un cuento os quiero narrar pero, ¡¡¡cuidado!!!! No os pongáis en redondel, ya que es peligroso que una bruja, un circulo forme sino es para un aquelarre hacer.
Cuidado brujilla no perdáis atención ya que esto que os traigo, en verdad aconteció.
Doce años contaba cuando una noche de blanca y brillante luna, en su ventana apareció. Una bruja en escoba volaba, de lila vestía su traje, su gorro puntiagudo era y sus zapatos, oh esos sí, que feos eran.
Septiembre marcaba el calendario y noche de brujas vio que decía, más… no lo creía. Sin duda fue la bruja quién lo escribía. Miraba asombrada, asustada y entusiasmada, jamás una bruja vio y menos volando en su balcón.
Hablar no podía. ¿Llorar? Las lágrimas no salían, ¿y gritar, acaso podría? No, su voz no prorrumpía. Sin embargo, su cara resplandecía eso sí lo sabía. La bruja volaba, la bruja reía, la bruja hechizos lanzaba y su gato, oh sí tenía un gato. Viejo negro y con cara de mala uva, su gato como decía, maullaba malhumorado, el vuelo ni pizca de gracia le hacía.
¡¡¡De repente!!! La bruja se paró frente a ella. Doce años tenía y lo que la bruja quería no sabía. Escoba frenó y en el aire se paró… la miró… la observó y sin apenas notarlo, unos polvos le lanzó. Algo murmuró, algo pronunció, ¿un hechizo tal vez? ¿Un conjuro quizás? Doce años tenía, doce….y no sabía.
Cuando sus ojos abrió, la bruja desapareció, con su traje lila, su puntiagudo gorro y sus feos zapatos, con su gato enfadado y su escoba despeluchada y su risa enloquecida. Ya nada había, ya nada quedó, solo el saber que una bruja en su ventana asomó.
Veinte años pasaron ya no más pensó en aquel encuentro brujeril. Más una noche de blanca y brillante luna en su ventana apareció.
Septiembre el calendario marcaba. ¿Te acuerdas de mí? Al mirarlo leyó.
“Algo traigo para ti guárdalo pues tuya es. Me sirvió con valor y lealtad. Fue fiel. Inseparable amiga fue. La rectitud, la honradez, la nobleza y la honestidad sus aliadas fueron, y jamás me abandonó. De una bruja a otra debe pasar, tómala pues yo ya no la necesitaré. La bruja desapareció.
La escoba sola quedó.
Treinta y dos años cumplía y una escoba brujil tenía. Bruja era pues, eso lo sabía. Bruja oficial pues escoba ahora tenía. Bruja. Que satisfecha se sentía.
 Por fin entendía, que aquella noche de blanca y brillante luna en que una bruja en su ventana apareció, con lila traje, puntiagudo sombreo, feos zapatos y un gato malhumorado, quería.
Brujillas que aquí presentes estáis, sabed que si una noche de blanca y brillante luna una bruja os viene a visitar, es para haceros bruja oficial.  Pues es así como una bruja nace. Hasta entonces no desesperéis pues, vuestro corazón de bruja ese encuentro tendrá y una escoba…. heredará.
Es Septiembre, no lo olvidéis.
Felices sueños.

2 comentarios:

  1. Quizás el próximo Septiembre,me hagan brujilla oficial,a la espera....pues esta vez no ha podido ser....muy chulo,me gusta

    ResponderEliminar
  2. jajajaja, te esperamos con mucho gusto, una bruja más será bienvenida...

    ResponderEliminar