No sé qué pensar.
Yo pensaba que a estas alturas de la película
tod@s y cuando digo tod@s, me refiero a TOD@S, teníamos cierta cultura de
respeto hacia los demás, que habíamos aprendido de los errores del pasado. Una
pena que actos como los de Paris me demuestren que no es así. Algunos siguen
creyendo que alcanzaran el paraíso cometiendo estas atrocidades en nombre de la
fe. Y yo me pregunto, ¿qué fe es la que te pide matar y asesinar en nombre de
un Dios? Sea el Dios que sea no es de recibo que en pleno siglo XXI todavía se
cometa esta barbaridad. A pesar del tiempo transcurrido seguimos sin aprender
nada. Ningún Dios nos pide que matemos en su nombre y ¿cuantas guerras y
batallas hemos y seguimos, librado en su
nombre? Y lo más triste, que la iglesia parece consentirlo. Hoy gente inocente
ha muerto en nombre de una fe que ni tan siquiera profesa. A lo largo de los
días, desgraciadamente, muchas más morirán en nombre de un Dios al que no han
rezado nunca. Mucha gente quedaran con las secuelas del día de hoy de por vida y
con el miedo instalado en su cuerpo irremediablemente, incurablemente. Hoy, muchas
familias han quedado destrozadas y rotas. Para eso, por desgracia, no hay
ningún Dios que te salve.
Actos como estos, me
hacen platearme la fe. Cualquiera fe. Sí, esto es obra de asesinos de mente
enferma pero, aun así y una vez más, la fe es la excusa perfecta para esconder
esta barbarie. Que Dios me perdone, pero empiezo a creer que la Ley del Talión es lo que vale
con esta clase de gente y con esto no me refiero a los que en nombre de la fe
mata, sino a todo aquel que por ideología, política, fanatismo, racismo o xenofobia
mata a un semejante. Lo siento señores, los siento señoras, pero mi fe, mi ley
es, “vive y deja vivir”. ¿Qué me importa a mí que mi vecino sea negro, moro,
cristiano, apolítico, mormón o extranjero siempre y cuando me respete como
persona?
129 personas muertas, 352 heridos de los cuales, 99 están en
estado crítico, ¿de verdad es ese el deseo de un Dios?
No voy a mencionar la
historia, ni el hecho que estas cruzadas, o guerras, en nombre de un Dios, se
han producido desde que el primer hombre decidió seguir a otro hombre, un
profeta con facilidad de palabra seguramente y endiosar, tanto lo que
profetizaba como a la persona en sí. Lo que sí diré, es que ya va siendo hora
de madurar y utilizar la capacidad de raciocinio y decisión propia no dejándose
mangonear por nadie para saber que, nadie obtendrá el paraíso soñado matando a
nadie. Algunos dirán que la verdadera razón que esta clase de personas (por favor,
perdonadme si las llamo “personas”), tienen para emularse es, no la promesa del
paraíso en sí, sino la promesa de, seguramente, cuidar de su familia con dinero
suficiente pero esa tampoco es razón para cometer este magnicidio. Semejante
atrocidad no es excusable con nada.
Tristemente, hoy seremos muchos los que nos acostaremos sin
entender, un poco más, al ser humano. Y tristemente, mañana seremos muchos lo
que nos levantemos, un poco más impotentes que ayer
Mi más sentido pésame a todas las familias rotas que hoy han
sufrido la ira de unos lunáticos. Mi más sentido pésame para el pueblo francés.