Antes de empezar quiero aclarara dos putos. El primero es
que carezco de formación en la materia por eso, con esta reflexión no pretendo
ser más inteligente que nadie y mucho menos pretendo que se me tome en serio.
Lo segundo que quiero aclarar es que cada vez y con mayor frecuencia me
sorprende lo rápido que se emiten juicios sin reparar en la consecuencias que
eso conlleva. Y dejándome llevar por estos dos puntos me he tomado la libertad
de hacer esta reflexión que no es más que el reflejo de mi perplejidad y mi
desconocimiento.
Hechas estas dos aclaraciones empezaré por arrojar un poco de
luz a lo que tanto me sorprende.
Algunos de vosotros ya sabéis que yo he padecido cáncer de
mama con las consecuencias que eso trae y algunos de vosotros también sabéis
que cuento con un perfil en una de las tantas redes sociales de las que
disponemos a la que acudo con frecuencia. Gracias a estas dos experiencias he
podido comprobar con gran estupefacción la ligereza con que muchos, llamados
expertos, proclaman a voz en grito lo beneficioso o nocivo que es para la salud
y para la prevención así como para la cura de ciertas enfermedades llamadas
malditas. La ligereza con que estos “expertos” se toman esta forma de hacer
llegar estas afirmaciones o advertencias me indigna la verdad. Abrir el
facebook y encontrarme con artículos escritos y firmados por eruditos en el
campo de la investigación asegurando que ciertas semillas o ciertos alimentos
son beneficiosos o nocivos es alarmante ya que quizás, no se den cuanta pero
con estas afirmaciones lo único que consiguen es confundir al personal. La
gente de a pie que como yo no tenemos idea de todas estas investigaciones y que
nos hemos visto sometidas a algún tipo de enfermedad, vemos en estos estudios
nuestra tabla de salvación sin tener en cuenta otros aspectos como los
beneficios de un buen tratamiento médico. Por no decir la desilusión con que
nos dejan al comprobar nosotros mismos, que dichas afirmaciones no son ciertas
o que en el mejor de los casos aún están siendo estudiadas para comprobar su
efectividad. Al decir con tanta rotundidad que la semilla de cierta fruta es
mejor que la quimioterapia o que una dieta baja en no se sé qué, es más efectiva
que la radioterapia, no sólo nos confunde y nos da falsa esperanzas sino que
nos hunden moralmente y se mofan de nosotros, los que sí la padecemos. Años de estudios e investigación tienen a sus
espaldas estas enfermedades para que ahora me digan que la semilla de la
calabaza es la cura milagrosa y que nadie la comercializa por el bajo coste y
porque a las farmacéuticas no les conviene que esto se sepa, ¡¡por amor de
Dios!! Siguen ustedes jugando con nosotros sin ningún pudor y sin ninguna falta
de respeto. Alimentos prohibidos como el queso, la leche, los huevos, el café,
el chocolate, e incluso el pan han sido puestos en tela de juicio por estos
expertos y se han tomado la libertad de decir y asegurar en algunos casos, que
nos perjudican. O alimentos como el melocotón, que gozan de toda su aprobación.
Leí con mucha confusión que el café es malo para las células cancerígenas sin
embrago en un artículo distinto leí que no había que suprimirlo ya que era muy
bueno para la prevención del alzhéimer porque era un estimulante que ayudaban,
de igual modo la leche y el huevo no deben faltar en su dieta, o dicho de otra
manera, ayudan a mantener despiertas y vivas las células que, con su muerte,
provocaban dicha enfermedad. Lo que te salva de una cosa, te mata de otra.
Ellos mismos no son capaces de ponerse de acuerdo en hacer una lista de
alimentos, de usos y costumbres que eviten estas enfermedades malditas
sencillamente porque no lo saben, lo desconocen. Países de todo el mundo con
distintas dietas, culturas, religiones, tendencias políticas, raza o costumbres
cuenta entre sus filas con personas afectadas de alguna manera con estas
enfermedades lo que me lleva a pensar que no es nada de su consumo lo que las
provoca o las que las elimina o previene. Puedes llevarte toda la vida tomando
alimentos ricos en ácido fenólicos, puedes llevarte toda la vida sin fumar, sin
tomar bebidas alcohólicas, sin tomar drogas que, como me dijo mi oncólogo,
cuando te toca te toca y no hay más. Sí, tan simple y sencillo como eso.
Voy a tomarme la libertad de aconsejar a estos expertos que
se tomen un tiempo antes de publicar semejantes artículos con semejantes
afirmaciones. Que lo relean y lo vuelvan a leer antes de publicarlos ya que eso
lleva a algunas personas a depositar su fe y esperanza en esa medicina
alternativa olvidándose de la que realmente puede ayudarle. Además de llevar a
otras que como yo se sientan no ya indignada, sino dolidas ante tanto descaro y
falta de respeto. Y que dejen de apoyar sus artículos con estudios científicos
hechos por distintas universidades con mayor o menor repercusión mediática. Cuando
a mí me lo diagnosticaron pregunté al médico que porque, si había comido o
hecho algo que hubiera provocado su aparición y no supo decirme y mucho menos asegurarme,
que sí. Yo no fumo, en mi vida lo he hecho. No bebo alcohol más que un vasito
de vino tinto en ocasiones espaciales y comiendo, mi dieta es normal. No tomo
drogas más que las puramente legales, como los medicamentes que me recetan los
médicos ya que tampoco me auto medico. Quiero decir que tengo unos hábitos y
costumbres normales y aún así, me tocó. Igual que conozco gente que fumado y
bebiendo como cosacos gozan de una salud envidiable lo que me hace pensar en
algunas ocasiones que quizás sea eso lo que los mantiene así, los vicios
llamados malos y perjudiciales. Pero ni una cosa ni otra. Ni les hago caso a
quienes afirman que en la dieta está la cura milagrosa ni a quienes fuman y no
ha tenido ninguna enfermedad. Ya sabemos que los extremos son malos. Lo que sí
es cierto es que desde que acudo al médico siempre me he fiado de su juicio y
su deseo de curarme.
Estos artículos placebos carecen de un apunte importante ya
que en ellos no se deja claro a quienes van dirigidos. ¿Son todas las personas
las que, según estos artículos, han de variar su dieta y sus costumbres
alimenticias para prevenir o curar estas enfermedades? ¿O por el contrario son
solo para aquellas que ya están enfermas y con un diagnostico claro? La verdad,
no me queda claro este punto. Otra cosa que me llama la atención es que siempre
van acompañados del consiguiente estudio realizado en alguna universidad de
prestigio como si el decir esto diera más efectividad a lo que se dice, como
golpe de efecto y digo yo, ¿necesitan un golpe de efecto? Cuando un medicamento
sale al publico llevan años de estudios y comprobaciones, años. Y ahora después
de estos años de espera, de estudios y de comprobaciones me dicen que la
semilla de la calabaza es mejor y más efectiva que la quimioterapia, que el
melocotón por contener ácidos fenólicos es el mejor remedio para prevenir el
cáncer de mama. Francamente y aún a riesgo de equivocarme, no pondría mi vida
en manos de las semillas de calabaza ni en el melocotón.
Con todo esto no digo que no haya alimentos más o menos
corrosivos y dañinos así como saludables para nuestra salud pero todo en su
justa medida. Más cuidado a la hora de exponer estos artículos públicamente. No
hay que olvidar bajo ningún concepto y esto es algo que he mantenido siempre,
que la mejor prevención es la detección. La curación, salvación o ataque contra
cualquier enfermedad es detectarla lo antes posible y no suprimir alimentos o
cambiar nuestros hábitos sólo porque hemos leído o escuchado a un experto
decirlo. El mejor médico que uno tiene es uno mismo y si te conoces un poco no
necesitas que sabios como estos te confundan aún más de lo que estas cuando
estás enfermo sino acudir a tu médico cuando notes algo raro, seguir sus
indicaciones y sobre todo no perder jamás la esperanza, la fe, ni el buen
humor. De sobra es sabido que como afrontes tus males, así sanaran.
La mejor medicina es saber afrontarla y aceptarla, tomar una
buena dosis diaria de buen sentido del humor mezclada con una cucharada de tus hábitos
y costumbres diarias.
No lo olvidéis, desgraciadamente la cura milagrosa no existe
y cuanto antes se acepte esto, antes podremos remediarlo. Las medicinas
alternativas están en auge pero la convencional lleva años investigándose y no
hay cura milagrosa, ni en una y en otra. Tan solo encontramos científicos que
cada día se compromete más con su investigación, que se compromete más con su
estudio y con su resultado. Profesionales que en la medida de sus conocimientos
tratan por todos los medios de hacer más llevadero el calvario por el que
personas enfermas tienen que pasar, pudiendo afrontar su situación de la mejor
forma y más dignamente. Creo que con estos artículos placebos lo que se consigue
es descalificar tan encomiable labor.
Lola.