sábado, 14 de noviembre de 2015

ATENTADO EN PARIS






No sé qué pensar.

 

 Yo pensaba que a estas alturas de la película tod@s y cuando digo tod@s, me refiero a TOD@S, teníamos cierta cultura de respeto hacia los demás, que habíamos aprendido de los errores del pasado. Una pena que actos como los de Paris me demuestren que no es así. Algunos siguen creyendo que alcanzaran el paraíso cometiendo estas atrocidades en nombre de la fe. Y yo me pregunto, ¿qué fe es la que te pide matar y asesinar en nombre de un Dios? Sea el Dios que sea no es de recibo que en pleno siglo XXI todavía se cometa esta barbaridad. A pesar del tiempo transcurrido seguimos sin aprender nada. Ningún Dios nos pide que matemos en su nombre y ¿cuantas guerras y batallas hemos y seguimos,  librado en su nombre? Y lo más triste, que la iglesia parece consentirlo. Hoy gente inocente ha muerto en nombre de una fe que ni tan siquiera profesa. A lo largo de los días, desgraciadamente, muchas más morirán en nombre de un Dios al que no han rezado nunca. Mucha gente quedaran con las secuelas del día de hoy de por vida y con el miedo instalado en su cuerpo irremediablemente, incurablemente. Hoy, muchas familias han quedado destrozadas y rotas. Para eso, por desgracia, no hay ningún Dios que te salve.



 Actos como estos, me hacen platearme la fe. Cualquiera fe. Sí, esto es obra de asesinos de mente enferma pero, aun así y una vez más, la fe es la excusa perfecta para esconder esta barbarie. Que Dios me perdone, pero empiezo  a creer que la Ley del Talión es lo que vale con esta clase de gente y con esto no me refiero a los que en nombre de la fe mata, sino a todo aquel que por ideología, política, fanatismo, racismo o xenofobia mata a un semejante. Lo siento señores, los siento señoras, pero mi fe, mi ley es, “vive y deja vivir”. ¿Qué me importa a mí que mi vecino sea negro, moro, cristiano, apolítico, mormón o extranjero siempre y cuando me respete como persona?



129 personas muertas, 352 heridos de los cuales, 99 están en estado crítico, ¿de verdad es ese el deseo de un Dios?



No  voy a mencionar la historia, ni el hecho que estas cruzadas, o guerras, en nombre de un Dios, se han producido desde que el primer hombre decidió seguir a otro hombre, un profeta con facilidad de palabra seguramente y endiosar, tanto lo que profetizaba como a la persona en sí. Lo que sí diré, es que ya va siendo hora de madurar y utilizar la capacidad de raciocinio y decisión propia no dejándose mangonear por nadie para saber que, nadie obtendrá el paraíso soñado matando a nadie. Algunos dirán que la verdadera razón  que esta clase de personas (por favor, perdonadme si las llamo “personas”), tienen para emularse es, no la promesa del paraíso en sí, sino la promesa de, seguramente, cuidar de su familia con dinero suficiente pero esa tampoco es razón para cometer este magnicidio. Semejante atrocidad no es excusable con nada.



Tristemente, hoy seremos muchos los que nos acostaremos sin entender, un poco más, al ser humano. Y tristemente, mañana seremos muchos lo que nos levantemos, un poco más impotentes que ayer



Mi más sentido pésame a todas las familias rotas que hoy han sufrido la ira de unos lunáticos. Mi más sentido pésame para el pueblo francés.

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