El primer relato, cuento, escrito, o como que queráis llamarlo que publiqué es este. Deciros antes de
empezar a leer que, debéis tener en cuenta que fue escrito para un grupo de
facebook al cuál pertenezco y que habiendo acontecido un mal momento en dicho
grupo por culpa de acusaciones vertidas entre varias miembros del grupo, a mí
se me ocurrió que era una buena forma para limar asperezas. Añadir que dicho
problema se solucionó para bien del grupo y sus componentes.
UNA DE BRUJAS.
Hoy os voy a contar una historia. Esto que paso a relataros
ocurrió no hace mucho tiempo y por respeto a la persona que me lo contó no diré
nombre real.
Era un día lluvioso, cuando Ana entró a todo correr a su
casa. Ni que decir tienen que esta echa una sopa, empapada por entero. La
pequeña carrera que había hecho dese la parada del autobús hasta su casa la
había puesto así. Además de un tremendo mal humor. En seguida que entró lo
primero que hizo fue quitarse los zapatos, que por fortuna para ella y su
carrera eran, unas manoletinas muy planas. Seguidamente se marchó a su
dormitorio y se despojó de toda la ropa poniéndose ropa seca. Ya acomodada de
ropa, marchó a la cocina y se preparó un
café, aclarar que es una viciosilla del café. Con su taza de café en la mano y mientras miraba por
la ventana como la lluvia hacia su trabajo mojándolo todo, notó cómo un olor
rancio inundaba toda la sala. No prestó mucha atención y encogió los hombros
con indiferencia. Siguió con su café deleitándose a cada trago. De pronto notó
unos escalofríos en todo su cuerpo que nacía en la nuca y moría en los pies. Se
arrebujo en sus ropas y fue a encender la chimenea. Se sentó frente a ella
mirando embelesada cómo chisporroteaban los troncos por lo que no sé dio cuenta
de nada, ni que decir tiene que Ana es un poco despistadilla y se evade con
facilidad. El caso es que, estando ella tan ensimismada con la lumbre no se dio
cuenta de nada cuando de repente sintió cómo algo o alguien le tocaba el hombro
por detrás de ella. Se volvió con más
miedo que curiosidad ya que en ese momento se encontraba sola en casa y
frente a ella vio una mujer joven, alta,
vestida de negro de los pies a la cabeza con el pelo recogido en un moño tipo
abuela. Le extendió la mano con algo que, al principio, Ana no supo que era
para entregárselo. Sin saber cómo ni porque, Ana extendió la mano, ella dice
que la mujer le obligo de alguna manera a extenderla. Cuando Ana recogió el
presente que le entregaba la mujer de negro, sintió calor en su mano pero no lo
soltó ya que no quemaba, más bien era un calor agradable. Al instante la mujer
estaba cerca de su oído izquierdo y oyó como le decía en un susurro, “guárdalo,
te hará falta” ya la mujer empezaba a desvanecerse cuando en un acto de valor
Ana sacó fuerzas para poder hablar y preguntarle que para qué iba a hacerle
falta. La mujer la miró y dijo,”a una
bruja jamás debe faltarle esto y tú querida eres una bruja, disfrútalo”. Ana se
quedó mirando como la mujer desaparecía delante de ella con una tranquilidad
pasmosa. Cuando por fin se quedó sola y pudo reaccionar, abrió la mano y allí
estaba el amuleto que le había entregado, su amuleto, el amuleto de una bruja.
Ana se quedó pasmada, era un trozo de papel doblado dos veces. Y esto, ¿es un
amuleto? Se pregunto desilusionada. Lo abrió desganada y desencantada. Nada más abrirlo fueron apareciendo unas
letras como por arte de magia. Ana estaba tan alucinada que no pudo leer lo que
el papel le decía en un primer momento pero después de un momento de calma,
respiró y volviendo su atención al papel puedo leerlo, “INDULGENCIA”. Ana no lo
supo entonces pero con el tiempo se dio cuenta que esa palabra había cambiado
su forma de ser y no sólo eso, había condicionado su futuro. Se dedicó a leer las cartas y el futuro en
todo tipo de artefactos. Tenía un don y era buena, las vecinas iban a su
consulta, yo entre ellas. Aquella mujer menudilla me fascinaba en demasía por
lo que pasaba largos ratos en su casa hablando con ella. Y en una de esas
charlas me contó su historia que, yo hoy y por todo lo ocurrido en los últimos
días, he querido haceros conocedoras.
Por eso niñas mías os pido algo de indulgencia a partir de ahora para
con todas las brujas que pertenecen y
las que en un futuro puedan pertenecer, a este magnífico grupo.
Espero que mi relato os haya gustado tanto cómo a mi……
inventármelo, jajajaajaj. Ea a pasarlo bien y no se olviden: sean malas que son
las que se divierten.

Que cuento más bonito, que bien sienta leerlo
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